Formatos de colaboración
Cada pieza que documentamos llega por un camino distinto. Estas son las tres vías habituales para sumar historias al archivo, según el tipo de material que tengas y el tiempo que quieras dedicarle.
Para objetos con historia propia
Si encontraste un objeto con indicios claros de procedencia —una dedicatoria, un sello, una fecha— podemos reconstruir su historia en un relato de 800 a 1.200 palabras con ilustración documental.
El proceso incluye una entrevista inicial, la revisión del material fotográfico que aportes y la verificación de datos con archiveros locales cuando el objeto lo permita.
El resultado se publica en el archivo abierto con tu nombre o de forma anónima, según prefieras.
Para fondos documentales
Anticuarios, archiveros y responsables de fondos municipales pueden proponer lotes completos: cajas de cartas, fotografías sin identificar, cuadernos de contabilidad o registros de talleres desaparecidos.
Trabajamos con una selección previa de piezas, un calendario de publicación trimestral y un acuerdo de atribución para cada material.
El archivo se encarga de la digitalización básica, la investigación contextual y la redacción final del relato.
Para testigos y vecinos
Si conoces el contexto de un objeto —quién lo usó, en qué taller trabajó, qué calle frecuentaba— puedes sumarte como narrador local en una pieza ya documentada.
La participación consiste en una conversación grabada de unos cuarenta minutos, la revisión del borrador del relato y la cesión de tu testimonio para el archivo sonoro.
No hace falta experiencia previa en escritura ni en investigación. Solo memoria y disposición a contarla.
¿No sabes por dónde empezar? Cuéntanos qué encontraste y te orientamos hacia el formato que mejor encaje con el material.
Escribir al archivoPrecisiones del archivo
Para que el archivo funcione como un espacio de confianza, conviene fijar algunos criterios sobre qué publicamos, cómo tratamos las piezas y qué responsabilidad asumimos sobre los relatos reconstruidos.
Las piezas documentadas parten de objetos reales, pero la reconstrucción de su vida posible es una interpretación editorial. No presentamos estas narraciones como hechos verificados, sino como hipótesis razonadas a partir de pistas materiales, registros y testimonios. Cuando una historia se basa en suposiciones, lo indicamos en el propio relato.
Cada pieza publicada incluye la indicación de su origen: mercadillo, trastero, archivo municipal o donación particular. No aceptamos objetos cuya procedencia sea dudosa o que puedan haber sido sustraídos. Si un objeto resulta ser reclamado por su propietario legítimo, retiraremos la publicación y facilitaremos la devolución a través de los canales habituales.
Los relatos enviados por lectores se revisan antes de su publicación. No garantizamos que todas las propuestas sean publicadas, ni que los tiempos de respuesta sean inmediatos. El equipo editorial se reserva la decisión de incluir o no una historia, así como la de ajustar su redacción para mantener la coherencia del archivo sin alterar el testimonio original.
Las fotografías y documentos reproducidos en el archivo pertenecen a sus propietarios o han sido cedidos expresamente para su publicación. No autorizamos su reproducción sin permiso previo. Si alguien reconoce una imagen propia o de un familiar y desea que sea retirada, basta con que nos lo comunique por escrito para gestionar su eliminación.
Cuando una historia menciona a personas identificables, se omiten los apellidos completos y cualquier dato que permita localizarlas, salvo que exista un consentimiento expreso. Los nombres de pila se conservan únicamente cuando forman parte del objeto mismo, como dedicatorias o inscripciones, y siempre con un tratamiento respetuoso.
Nuestro trabajo de archivo tiene un alcance documental y narrativo. No realizamos labores de investigación privada, tasación de objetos ni mediación en disputas de herencia. Si un hallazgo requiere intervención institucional, indicaremos al lector los organismos públicos a los que puede dirigirse, sin asumir esa gestión.
Formatos de trabajo
Cada pieza del archivo sigue un proceso de documentación, contraste y narración. Estos son los formatos que ofrecemos para colaborar, investigar o dar a conocer un hallazgo.
Investigamos la procedencia de un objeto y escribimos su historia con el contexto local: registros, vecinos, archivos municipales. El resultado es un relato breve con su ficha de origen.
Para objetos con rastro verificable
Trabajamos con anticuarios y vendedores de mercadillos que detectan piezas con historia. Ellos aportan el contexto de compra y nosotros reconstruimos la vida posible del objeto.
Para piezas en circulación comercial
Cualquier persona puede enviar la historia de un objeto encontrado. Revisamos el material, contrastamos los datos disponibles y lo publicamos como parte del archivo abierto.
Para hallazgos personales y familiares
Accedemos a fondos documentales locales para localizar cartas, expedientes y fotografías sin dueño aparente. Cada pieza se cataloga y se prepara para su narración.
Para documentación institucional
Recopilamos retratos y fotografías de estudio sin identificar. Intentamos devolverlas a sus familias y, cuando no es posible, las publicamos como testimonio visual de una época.
Para imágenes sin autor conocido
Contamos con narradores de cada zona para completar los vacíos de una historia. Sus testimonios se incorporan al relato como voces citadas, no como suposiciones.
Para contextos con memoria viva
Preguntas frecuentes
Respuestas claras sobre cómo documentamos los hallazgos, cómo participar y qué ocurre con las historias que envías.
Trabajamos con objetos extraviados que aparecen en mercadillos, trasteros, archivos municipales y donaciones: cartas sin entregar, fotografías anónimas, diarios, cuadernos de notas, relojes, brújulas y piezas sueltas que conservan rastros de una vida anterior. Cada pieza se estudia antes de publicar su relato.
El proceso combina la consulta de registros locales, el contraste con anticuarios y archiveros de la zona, y la conversación con vecinos o familiares cuando es posible. No inventamos datos: marcamos claramente lo que es verificado y lo que es una hipótesis razonable a partir de las pistas del objeto.
Sí. El archivo está abierto a colaboraciones de lectores que hayan encontrado un objeto con una historia posible. Antes de publicar, revisamos la pieza, contrastamos los datos disponibles y acordamos contigo el enfoque del relato. No se publican envíos anónimos sin un mínimo de contexto verificable.
Buscamos piezas con una procedencia clara o al menos con indicios físicos que permitan una investigación: fechas manuscritas, matasellos, dedicatorias, estudios fotográficos impresos o anotaciones al margen. Los objetos puramente decorativos sin contexto suelen quedar fuera del archivo.
Depende de la complejidad de la investigación. Un relato sencillo con documentación aportada puede estar listo en tres o cuatro semanas. Si requiere consultas en archivos o entrevistas con anticuarios locales, el proceso puede alargarse hasta dos meses. Te avisamos en cada fase.
Si un lector aporta información que permite identificar al propietario original o a sus descendientes, intentamos contactar con ellos antes de ampliar la historia. En esos casos, la pieza puede pasar a formar parte de una sección de objetos devueltos, siempre con el consentimiento de las partes implicadas.
¿Tienes una duda sobre un objeto concreto o sobre el proceso de envío? Consulta las condiciones de participación o escríbenos directamente.