Voces del archivo
Lo que dicen quienes custodian la memoria
Archiveros municipales, anticuarios y lectores que han colaborado con El Fugitivo Dust cuentan cómo el proyecto cambió su manera de mirar los objetos que otros dejan atrás.
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Llevo treinta años en el archivo municipal de Vall Espino y nunca había visto a nadie interesarse por las cajas de cartas sin entregar. El equipo de El Fugitivo Dust pasó tres semanas revisando legajos que nadie había abierto desde los años sesenta. El relato que publicaron sobre el sobre de 1947 devolvió a la sala a gente que venía a preguntar por sus propios familiares.
Marta Ríos
Archivera municipal, Vall Espino del Barco
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En mi puesto del mercadillo pasan cientos de fotografías cada año. La mayoría acaban en cajas que nadie abre. Cuando me hablaron del proyecto, empecé a anotar de dónde venía cada lote. La historia de la niña del retrato de Granada me hizo entender que no vendía papel viejo, sino fragmentos de vidas que alguien quiso conservar.
Joaquín Salas
Anticuario, mercadillo de Granada
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Envié la historia de una brújula que encontré en el trastero de mi abuelo, sin saber si tendría interés para alguien. La publicaron dos meses después con una investigación sobre el contrabando en la costa cantábrica. Mi abuelo nunca contó esa parte de su vida, pero el archivo del proyecto la reconstruyó con un respeto que me emocionó.
Iker Mendieta
Colaborador, Bilbao